El plan de trabajo y medidas del Gabinete Ministerial anunciados el 30 de octubre por el presidente Martín Vizcarra pueden ser muy loables, pero caen en declaraciones genéricas algo populistas que no merecen oposición, según voceros del Grupo Empresarial Pro Región La Libertad (GEPROLL).

Winston Barber Yrigoyen, secretario ejecutivo del GEPROLL se pronunció al respecto y mencionó que los decretos de urgencia ya publicados en el diario El Peruano, “son buenas intenciones, pero poca específicas”. Se ha anunciado, por ejemplo, la promoción de la innovación tecnológica, aspecto al que nadie se opone, pero no se explica cómo.

“Lo único concreto es que el Decreto de Urgencia N°010-2019 amplía por tres años adicionales los beneficios tributarios para promover la inversión en el desarrollo y la innovación tecnológica en las empresas, medida que era necesaria y que esperamos que funcione, especialmente ahora que se ha extendido el énfasis en la micro y pequeña empresa”, sostuvo Barber.

En el caso del Decreto de Urgencia N°007-2019 sobre las medidas para garantizar la venta de medicamentos genéricos, la colectividad lo aplaude- dijo el dirigente del GEPROLL- pues todo lo que pueda servir para mejorar los precios que beneficien al consumidor final es bienvenido.

Respecto al anuncio del incremento de la remuneración mínima vital (RMV), “esto no es novedad, pues el tema es ya una política de Estado. No es algo que a la nueva ministra del sector Sylvia Cáceres se la ha ocurrido, tal como ella misma lo ha declarado el jueves último, pues para ello existe el Consejo Nacional del Trabajo y su función es precisamente la de actualizarla periódicamente”, agregó Barber.

En abril del 2020 se tendrá listado de obras

En relación al Decreto de Urgencia N° 008-2019 que establece medidas extraordinarias para la reactivación de obras públicas paralizadas a nivel nacional, sea por deficiencias o por arbitrajes, el representante del GEPROLL saludó la medida, “pues es algo que como gremio de empresarios siempre hemos estado reclamando”.

Sin embargo- remarcó- lo negativo, otra vez, es que las medidas dictadas no son concretas. Recién se dispone realizar un inventario y no se sabe cuándo comenzará a destrabarse el conjunto de proyectos paralizados en todo el país. Se otorga un plazo de 20 días hábiles a partir de la vigencia del DU N° 008, bajo responsabilidad del titular de la entidad y el plazo máximo es hasta el 31 de diciembre del presente año.

En el caso de la región La Libertad, el Grupo Empresarial, ha señalado, por ejemplo, que los “elefantes blancos” como la ciudadela deportiva Chan Chán, del ex barrio Chicago y los trabajos por concesión de la Autopista Panamericana, tanto el tramo del norte como el sur de Trujillo, están inconclusos y sin vías de evitamiento en ciudades y pueblos. Eso sin contar con los trabajos de la represa de Palo Redondo, la obra de mayor envergadura regional correspondiente a la tercera etapa del proyecto Chavimochic, que hasta ahora no tiene fecha de reinicio.

En el tema de las obras paralizadas, el plazo se alarga hasta el 30 de abril del año 2020, fecha en que se supone se debe tener la lista priorizada de las obras por reiniciar que se identifiquen en el informe del estado situacional.

Panamericana: peligro constante

Precisamente, en el caso de las obras paralizadas, el Grupo Empresarial ha alertado, de manera especial el caso de la autopista Del Sol, en los tramos norte y sur. En ambos sectores no solo hay retrasos conforme ya hemos dado cuenta, sino que los trayectos ya construidos presentan serias limitaciones y hasta peligros.

Por ejemplo, por la carretera Panamericana desde Trujillo hacia Chao circulan diariamente 2 mil buses de transporte de personal, tanto en la mañana como en la tarde, que suben hacia las diversas agroindustrias ubicadas en el valle.

El tráfico en estas horas punta es no solo intenso, sino lento y peligroso. Como la carretera todavía no está terminada en sus cuatro carriles, la circulación es caótica, especialmente en el horario de transporte del personal. Se observa que la mayor parte, casi en un 90% de la vía corre paralelo un muro de concreto central y ha originado que las vías, tanto de izquierda como del lado derecho, no se hayan ampliado, seguramente por el inconveniente aun de expropiar los terrenos, a cargo del Estado. La carretera Panamericana, de este modo, ha quedado enclaustrada.

De otro lado, cuando uno se desplaza por la carretera Panamericana encuentra cada dos kilómetros, jibas o rompe muelles, que más que elementos de seguridad, constituyendo así serios peligros para una obra supuesta catalogada como vía rápida, pues los autos circulan a una velocidad entre 80 o 90 km/h, que es lo permitido, con el consiguiente inconveniente para los transportistas.